COMENZAR TERAPIA: CÓMO ES EL PRIMER ENCUENTRO CON UN PSICÓLOGO CLÍNICO
Una de las inquietudes más frecuentes al plantearse iniciar un proceso terapéutico es cómo será el transcurso de la primera visita. Suele ocurrir que hay quien acude con un malestar definido, un foco terapéutico desde el que empezar a trabajar. Pero también hay quien aún no puede concretar qué le está ocurriendo y, por tanto, debe empezar a construir la demanda terapéutica en las primeras sesiones.
La entrevista inicial parte de conocer los datos sociodemográficos de la persona. Será relevante saber de dónde es, si se ha trasladado de ciudad o país a lo largo de su vida, o cuánto tiempo lleva establecido en un determinado lugar. Además, se detalla cómo está constituida su familia de origen, si tiene hermanos o es hijo/a único, o si sus padres son convivientes. Una vez que esto se ha articulado, se habla de la formación de la familia actual: si tiene pareja o hijos en el momento presente, o si ha llevado a cabo algún proceso de separación o divorcio. Igualmente, una persona habla de su situación profesional y sus estudios cuando detalla su momento actual.
Los psicólogos clínicos se interesarán por conocer si es su primer proceso terapéutico o si ya han existido terapias en el pasado. De esta forma, se valorarán las causas de otros procesos iniciales para poder establecer desde dónde comenzar a trabajar. Los antecedentes psicoterapéuticos de un paciente resultan relevantes para determinar la aparición del síntoma y los momentos de agravamiento o mejoría.
La historia de vida de la persona se expondrá tratando de reconocer aquellos momentos que considere de especial relevancia. Hablar de su infancia, de cómo se sentía en el colegio o de qué tipo ambiente había en su entorno familiar, dará lugar a ir entretejiendo una narrativa que permita el transcurso por los distintos momentos del ciclo vital.
Tantos los momentos dolorosos como aquellos de estabilidad en un individuo han de ser explicitados. Cualquiera puede recordar momentos de cierto bienestar que le han permitido sostenerse en la vida diaria. Los hobbies, las amistades más cercanas, las aspiraciones, los sueños, etc. dan sentido también a una demanda terapéutica y, por tanto, se verbalizan en esta primera visita.
La llegada al momento actual situará el punto de inicio para valorar aquello que al paciente le preocupe, el síntoma o el malestar, que permitirá construir unos objetivos terapéuticos definidos sobre los que empezar a trabajar.
El psicólogo clínico mantendrá durante la sesión la atención tanto en lo que el paciente dice, como en la forma en la que este habla o los gestos que mantiene. Así, posteriormente podrá detallar el estado psicopatológico inicial con el que se presenta y, con el transcurso de las sesiones, su evolución.
Finalmente, se puede plantear una primera orientación diagnóstica. Es un asunto de especial relevancia, ya que así una persona puede sentir que aquello que le ocurre tiene una manera de ser nombrado. Posteriormente, dicho diagnóstico se irá definiendo o añadiendo algún diagnóstico secundario, como serían los rasgos de personalidad.
En conjunto, profesional y paciente acordarán una determinada frecuencia de visitas para continuar el proceso terapéutico.
Dra. Ana Cristina Izquierdo
Psicóloga Clínica
PsiquiaTEK Clínica Teknon de Barcelona.
1 julio, 2026